Buenas.
Mañana me voy a levantar temprano para fundar una ciudad de dos direcciones. Con el ímpetu de prohibirnos todo, esos individuos que se llaman nuestros representantes se toman la molestia de decirnos por donde debemos ir, qué dirección debemos tomar.
Yo digo no, quiero vivir en una ciudad donde nada te impida girar a la derecha, donde entre tú y tu sueño no haya una señal que te obligue a coger otra ruta.
¿Hacia donde quiero ir? Hacia el sitio que me dé la gana, tomando el camino que me dé la gana. Ni tú ni tu máximo gobernante me diréis nunca que por ahí no se llega a ninguna parte, porque he fundado esta ciudad para que nadie detenga el paso de nadie y salte a la vista que han muerto aquellos que juraban que harías lo que ellos quisieran.
Y hago lo que me viene en gana.
He creado una ciudad con dobles direcciones para que te dirijas hacia mi de frente o de costado y por detrás. La ciudad perfecta para que no desaparezcas tras las señales que me anulan. Es mi ciudad, la que hice mientras andaba por donde pisar supone no tener piernas.
Y salto entre los raíles de mi vía.
29 de julio de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)