Buenas,
¿Por qué se hacen las calles tan grandes? ¿Por qué son las calles tan cortas?
Las calles se hacen enormes cuando las miro, son un inmenso abismo que devora. Las calles son tan cortas, siempre llego antes de lo que deseo. Deseaba que el trayecto (el momento, mi estado, ese pensamiento gigantesco que no me corresponde) no terminara nunca o que por lo menos llegase hasta la siguiente esquina. Pero es tan grande la calle (devora almas necias y me pierdo) que dejo de saber quien está dentro de mí. Me vacío del todo (como si alguna vez hubiese estado lleno) en estas calles que son inmensas, en estas calles que son tan pequeñas.
¿Por qué he decidido recorrer todos estos túneles de mi ciudad?
Porque, aunque me pese, necesito ser tragado por algo mucho más grande que yo, por algo que no se pare en mirar mi carné, que no intente averiguar si realmente merezco la pena.
¿Por qué ya he llegado cuando todavía no quiero?
Porque no me merezco todo lo que me sucede y ser grande me viene un poco grande. Porque no sé llegar al lugar oportuno y no sé caminar en su dirección. Porque mi casa es el refugio que siempre he odiado y el único que siempre me recibe con un beso en la frente. Porque no todas las chicas que quiero que me abracen me abrazaran.
¿Por qué necesito tanto esa balsa de rescate? ¿Por qué ahogarse es tan duro?
La ciudad me consume cuando deseo ser alguien y me desprecia cuando logro ser inmenso, eterno. Porque cuando el agua quema la piel y respirar cemento es necesario, el cielo manda un rayo que me parte en dos (o en tres, o en cuatro, o en cinco…).
¿Por qué pienso dando gritos?