11 de mayo de 2007

tres

Buenas,

Nunca me has preguntado si alguna vez me he enfrentado a la muerte. Nunca me has mirado a los ojos con miedo, como quien mira a un idiota con un fusil. Yo nunca te he clavado diez mil puñales por la espalda y, sí, a cada instante me enfrento a la muerte (mi compañera). Pero no lo vivo como un drama (antes o después todos tenemos que morir), vivo en un drama, eso es, me muero a cada instante y no sé si faltan cinco minutos o dos siglos.

Creo ser capaz de superar el traslado del tiempo, el avanzar del cuco. Pero no soy capaz de superar este sabor terrible en los labios, este sabor de estar muriendo y de que sólo te quedan dos días o cien años.

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